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Los de entonces ya no somos los mismos: Domingo de Vive Latino XX

Escrito por el 19 marzo, 2019

Texto & Foto: Frida Torres

Este año CCEMx Radio tuvo la oportunidad de cubrir uno de los festivales más importantes de Latinoamérica, si no es que de todo el continente. Y me tocó hablar sobre el bonito domingo que, por cierto, muchas personas despreciaron :(.  Evidentemente sería muy complicado platicarles acerca de todos los números que alcanzamos a ver en este festival, sin contar por supuesto los que no alcanzamos.

Y es que cada una de las presentaciones, si bien fueron parte de algo tan grande como el vigésimo aniversario del Festival Iberoamericano de Cultura Musical, al mismo tiempo crearon momentos únicos que quedarán para la posteridad en la memoria de todos y todas las asistentes. Incluso les aseguro que podríamos armar una nota completa sobre cada banda y cada una provocaría un deseo de haber estado ahí, así que intentaremos hacer un resumen pero honestamente creo que hay más de lo que debemos hablar.

El día comenzó fuerte: mientras The Plastics Revolution abría el escenario Telcel; un grupo mítico inauguraba el escenario principal. La Orquesta Pérez Prado es un ícono mexicano, pero que quizá muchos sólo recordemos por el buen Mambo del Politécnico. En escenario tuvieron invitados como Rubén Albarrán y Santi de los Little Jesus, así que, en pocas palabras, se puso bueno.

Mientras tanto en el que terminó por ser mi escenario favorito abría una banda de ska proveniente de Chiapas y que mostraba muchísimo su apoyo a los pueblos originarios. Si les gusta este género se los recomiendo muchísimo. Ellos son La Sexta Vocal. Media hora después ya estaba arriba de la misma tarima de la Carpa Intolerante una de las pocas figuras femeninas que encontramos en el cartel: Mabiland, desde Colombia. Con una fusión de ritmos y letras potentes que, si no conocían hasta ahora, al escuchar sus canciones les dolerá no haber estado ahí. Pero no se preocupen, que prometió regresar.

La música, a tope

Continuó Tino El Pingüino, el rapero del DF, que aunque lleva un buen rato en la escena, no hace mucho que de repente explotó con su música entre los jóvenes de la ciudad. Mucho apoyo, muchas canciones nuevas y mucha energía. Un acto en vivo recomendadísimo. Otros que jalaron un montón de banda fueron Odisseo, quienes no dudaron en sacar las antañas para los más fans y mientras ellos terminaban, en el escenario principal ya estaban Los Estrambóticos. Esta es otra banda icónica del festival. Estuvieron el año pasado presentes en el show de Amandititita y esta vez fue ella quien se subió a cantar con ellos.

Ahí mismo seguía El Gran Silencio y la gente literal corría para llegar a verlos y poder bailar al ritmo del Chuntaro Style y quizá quedarse a descansar porque seguía El Tri. ¿Qué puedo decir? El Foro Sol a todo lo que daba de ruido, a lo lejos se escuchaba la voz de Alex Lora y el público coreando las canciones casi al mismo nivel.

Todo en este festival sucede simultáneamente y mientras tocaba El Gran Silencio y comenzaba El Tri, Bengala ya ocupaba el escenario Escena Indio, un grupo que por cierto acaba de regresar a los escenarios y que lo hizo en nuestra bella casita: el Centro Cultural de España en México.

Eran dos señoras como de 40 o 50 años

En el escenario Telcel estaban los grandes grandes grandes: Rastrillos sacando el reggae y la Carpa Intolerante estuvo imparable. Banda tras banda cada quince minutos sin retraso: La Pingos Orquesta, Stoner Love, Vaquero Negro y Strike Master lo dejaron todo en el escenario y fue un esfuerzo muy bien valorado por el público en general; pero en especial  por dos amigas que no salían de este escenario y bailaban lo que sonara. Eran dos señoras como de 40 o 50 años y hago énfasis en su edad porque wow, quiero ser ellas y bailar ska hasta que muera.

Bunbury fue otro que no dejó descansar la garganta de sus fans y que causa emoción cada que visita nuestro país, casi que ya es parte de nosotros. Tanto como para estar en el escenario principal de esta fiesta por 20 años del Vive Latino y preparando los motores para el acto que seguía: Café Tacvba. Uno de los mejores ejemplos de que el tiempo pasa y de cómo la música tiene que evolucionar pero también nosotros, también las personas. Sin dejar de lado el gran show que siempre ofrecen, hay que hablar de los mensajes que buscan dar sobre la ecología, la equidad y la paz.

La música no es sólo baile o cantar a todo pulmón sin saber qué rayos estás diciendo, es buscar quedarse con algo, interpretarlo y hacerlo parte de nuestro ser. Supongo que por eso han dejado de tocar canciones como Ingrata, que en su momento parecía sólo un himno para ardidos, pero que en realidad era un reflejo de la cultura machista y feminicida en la que vivimos y que no debemos ignorar ni tomar a la ligera.

Mucha carga política en este festival, pero ya hablaremos de eso, por lo mientras de una vez cerremos el escenario principal con Korn. Público de todas las edades, matas largas, playeras de bandas, familias completas o fans de hueso colorado, un cierre bastante digno con una banda que amenaza con volver por más.

Otra vuelta a la tarde

Regresando a la tardecita encontramos a Los Viejos, un punk rock ácido que llegó para quedarse. Hace dos años estuvieron en la Carpa Intolerante y este año en Doritos, ¿será que en 10 años los encontremos en el escenario principal? Veinte años se dicen fácil, más aún si pensamos en que varias bandas que formaron parte de esta edición celebran treinta años, treinta años. Es toda una generación y sí, se dicen fácil, pero aunque suene obvio creo que a veces olvidamos que empezaron en algún lado y que tanto ellos como artistas van creciendo y evolucionando, tanto como nosotros como público y como sociedad debemos hacerlo.

Juanes llegó también al Vive Latino, y aunque muchos podrían argumentar que su género no es precisamente el rock, ciertamente sus canciones pertenecen al soundtrack de la memoria colectiva de muchos y muchas de nosotras. Continuó Santana y para cerrar el escenario Escena Indio, como ya sabemos, iba a presentarse el DJ estadounidense Dillon Francis… PEEEEEEERO unas horas antes de que comenzara el festival anunció que su participación quedaba cancelada y el Vive Latino la bajó de pechito. Aunque les duela, el perreo llegó con Uzielito Mix haciendo bailar a quienes se aferraron a seguir la fiesta y qué mejor manera de terminarla que acabando de matar a tus rodillas.

La música es resistencia

Y bueno, todo es risa y diversión hasta que toca reflexionar y es que, como decía más arriba, la música no es sólo tocar bien, verse cute o cantar bonito, la música es cultura y es resistencia. Y el Vive Latino ha resistido, ha crecido y ha evolucionado. Pero ¿lo hemos hecho nosotros y nosotras? En muchos aspectos creo que sí, y al final de cuentas es la razón por la que el festival lo ha hecho, para adaptarse al público. Se ve en las actividades que han implementado como el Stand-up o la lucha libre este año, los espacios para que lleven a los chilpayates o la venta de las micheladas, tan de moda; pero ¿qué más hace falta?

Hizo mucho ruido el apoyo que mostraron tanto asistentes como artistas hacia la despenalización del aborto, pues algunes afirmaban que “no era el momento ni el lugar”. Pero claro que lo es, porque en todo momento y en cualquier lugar están ocurriendo abortos clandestinos que matan mujeres y porque el punto exactamente es hacer ruido, es presión social y es totalmente válido.

Ahora, creo que no fue lo único con tintes políticos que hubo en esta fiesta, artistas constantemente hacían hincapié en en el gobierno, en problemas sociales, incitaban a la protesta y qué importante, qué admirable que decidan utilizar el alcance e influencia que tienen para transmitir esos mensajes, pero eso es la mitad de la chamba, hay que saber recibirlos y aplicarlos. Muy trucutrú con el pañuelo verde pero solapando machistas, mucho aplaudirle a Rubén Albarrán y su discurso sobre la Tierra mientras dejamos toda nuestra basura donde caiga. Recordemos que la sociedad no es ‘‘la sociedad’’, soy yo, eres tú, es ella, es él, somos todos y todas, el futuro lo construimos hoy, y ¿qué estamos haciendo?

Comencemos a salir de ese individualismo en el que nos ha encerrado la digitalización de la sociedad, abramos nuestras mentes a nuevas propuestas y seamos siempre mejores que ayer, no nos conformemos: aprovechemos la furia de la juventud para hacer cosas chingonas, ¿o acaso realmente queremos ser recordados como la generación que permitió tantas injusticias, que fue neutral y egoísta? Porque así va esto

El público del futuro

20 años de un festival tan importante hizo que se marcaran las brechas generacionales entre la gente. Mientras en un escenario estaban personas de los 35 para arriba, en el otro había de 30 para abajo y los ambientes se percibían totalmente distintos: en un escenario la gente bailaba, cantaba, besaba y abrazaba -en Technotronic hasta se armó el círculo de baile-; mientras en el otro en lugar de cabezas veías celulares.

No avancemos en unas cosas y retrocedamos en otras, estos 20 años están cerrando ciclos, generaciones que están a punto de dejar de ir a festivales y generaciones que apenas comienzan. No seamos esa generación que graba los conciertos en lugar de disfrutarlos, no seamos una generación indiferente, una generación cerrada a nuevas propuestas. Dejemos atrás los discursos de odio e iremos viendo cómo después los festivales se adaptan a nosotros y nosotras, para que no tengamos que adaptarnos a ellos. Si queremos festivales diferentes, seamos un público diferente.

 


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