FICUNAM: Octava edición

FICUNAM: Octava edición

Por Felipe Castillo

Ocho ediciones del Festival Internacional de Cine de la UNAM consolidan ya el carácter de una fiesta cinematográfica que anualmente reúne a las propuestas fílmicas más innovadoras del continente, del país y del mundo entero. Estamos ya a casi una semana de la inauguración (que fue el pasado miércoles 28 de febrero) y con ello arribamos a la clausura del evento, hoy mismo (6 de marzo).
Durante las actividades de FICUNAM, además de las proyecciones retadoras y experimentales que caracterizan el espíritu del evento, asistimos a clases magistrales, charlas con jóvenes cineastas y exhibiciones en espacios públicos. La extensión del festival alcanzó distintos puntos en la CDMX, dado que llegó a todas las sedes de la red de FAROS, la Casa del Lago, el Chopo, el Centro Cultural España en México, el Cine Tonalá, la Casa del Cine, Cinemanía Loreto, Le Cinéma IFAL, Goethe Institut y la Cineteca Nacional.
Las clases magistrales de Lucrecia Martel, Travis Wilkerson, Nobuhiro Suwa, Roee Rosen y Lav Díaz fueron de los sucesos más esperados durante el FICUNAM. Además de que es el último que le tocará organizar a Eva Sangiorgi, quien hasta ahora era la consultora en jefe del certamen.
La apuesta por un cine crítico, que vaya más allá del puro entretenimiento fue uno de los ejes rectores del festival. La retrospectiva de Nobuhiro Shiwa tuvo entonces este sentido. Se presentaron en la Cineteca Nacional sus producciones cinematográficas: El león duerme esta noche (2017), Cabello negro (2011), Yuki & Nina (2009), Una pareja perfecta (2005), Historia H (2001), M/Other (1999) y 2/Duo (1997).
En las galas del FICUNAM se presentaron películas de Travis Wilkerson (¿Te has preguntado quién disparó el arma?), Hang Sang-Soo (En la playa sola de noche), Denis Coté (Tu piel tan suave), Jean-Luc Godard (Grandeza y decadencia de un pequeño comercio de cine) y del propio Shiwa (El león duerme esta noche).

Un festival con carácter
Más allá de las cronologías, eventos de gala, patrocinadores o duración del evento; es posible advertir la grandeza y el crecimiento del festival al consolidarse como una de las propuestas que permiten hacer visibles a cineastas y a jóvenes cineastas que experimentan con el séptimo arte y que retan al espectador. Esto permite localizar al FICUNAM como una propuesta vanguardista y de una sola pieza.

Desde la apertura de las exhibiciones con La telenovela errante (Raúl Ruiz- Valeria Sarmiento, 1990-2017) leímos anticipadamente el corte del certamen. Esta película reflexiona sobre Chile, su (i)realidad y su memoria. Es una puesta en escena del absurdo de la industria cultural y propone pensar cómo esta industria puede anular la vida que se vive en las calles gracias a su proyección en una pantalla.

La telenovela errante comenzó a filmarse en los noventa de la mano del gran cineasta Raúl Ruiz (quien ha sido calificado como el cineasta chileno más prolífico porque nadie –ni el mismo –puede estar seguro de la cantidad de filmes que realizó, de los que destacan la adaptación del clásico de Guillermo Cabrera Infante: Tres tristes tigres -1968-; además de otros filmes como El juego de la oca o El realismo socialista; en su haber también hay una obra importantísima de reflexión sobre el cine: Poéticas del cine, libro traducido en el año 2000 al español, pero que originalmente Raúl Ruiz escribió en francés) y terminó de realizarse hasta el año pasado. La película exige una interpretación aguda, pues muestra una serie de imágenes aparentemente (des)conectadas.

Compromiso social
Al igual que estas imágenes que se conectan y se desconectan, el cine mismo, en su vanguardia y con sus propuestas novedosas, es una herramienta que permite conservar la memoria en medio del vértigo del presente. Muestra de ello fue el concurso #Unamemoria19s. Mediante el cual se seleccionaron dos cineminutos ganadores (de entre muchísimos participantes que colgaron sus cortometrajes en Instagram con el hashtag citado) que relataron, en tan solo 60 segundos, las experiencias del sismo del pasado 19 de septiembre del 2017. Los cortos ganadores se premiaron, a) por mejor fotografía y b) mayor cantidad de “me gusta”.
Lo interesante de esta propuesta es la expansión del cine como herramienta social y como posibilidad de acceso colectivo a la memoria. Cualquier persona puede acceder ahora a este acervo digital buscando el hashtag en Instagram. Lo que podríamos decir que es la expansión del cine, o la fragmentación de las pantallas.
Sin duda la edición de este año dejó un gran precedente y las expectativas sobre lo que vendrá (con una nueva dirección al frente del festival) están en lo más alto para el próximo FICUNAM.

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